Migrantes desisten del sueño americano y regresan a sus lugares de origen

  • 26 Oct, 2018
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La noche de este jueves, del Aeropuerto de Tapachula, Chiapas, salió un vuelo de la Policía Federal con 196 migrantes hondureños que vuelven a su país de forma voluntaria.

El miércoles, otros 150 hondureños también fueron repatriados y es que conforme avanzan en el camino, el cansancio y las molestias que hacen efecto en los niños de esta caravana migrante, han hecho que muchos decidan regresar.

"Nos vamos porque ya los niños no aguantan el calor, está muy tremendo el camino, se desmayan mujeres, no alcanzan a caminar ya, van jodidos de los pies, estamos arriesgando la vida, no queremos que los cuerpecitos de ellos queden botados en las calles”, dijo José Félix Rivera, migrante hondureño.

Durante los últimos 12 días, Verónica ha recorrido 800 kilómetros desde Honduras hasta Huixtla, Chiapas, pero el camino la hizo desistir de continuar en la caravana.

"Tengo a la niña enferma, tiene gripe y ayer estuvo tirada todo el día allá atrás y más bien hasta perdí los papeles, el dinero, celular y perdí el cargador, hasta la mochila con dinero”, relató.

Verónica viajaba en compañía de su hermano Cristian, de 13 años de edad y quien le ayudaba a cuidar a sus hijas de uno y cinco años. Desde que ingresaron a territorio mexicano han caminado diez horas diarias bajo un Sol incesante y expuestos a elevadas temperaturas.

"Yo quería darles un nuevo futuro a mis hijos, pero la vida ya se me complicó”, reconoció.

Verónica es originaria del departamento de Ocotepeque al igual que Keily, a quien captamos hace seis días en Ciudad Hidalgo, Chiapas, y quien también regresó a su lugar de origen.

"Se está poniendo bien feo para allá,no me imaginé que era tan difícil, mejor me voy a mi país”, dijo Keily Guillén, migrante hondureña.

Neyda, quien también volverá a Honduras, dice que, a pesar de la necesidad, no quiere arriesgar a su hijo.

"Al ver que los hijos sufren, entonces sufre uno también porque no le podemos dar lo que ellos necesitan, yo iba a luchar hasta el final, pero me da miedo, la verdad me da miedo que me roben a mi niño, mejor me regreso pobremente, pero gracias a Dios voy con vida y tengo a mis tres niños que también me están esperando”, comentó Neyda Zepeda, migrante hondureña.

Con información de Fátima Monterrosa

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